viernes, 11 de septiembre de 2026

La verdadera historia de Cenicienta: un viaje a través de siglos y culturas



El relato de Cenicienta, popularizado por Disney como la historia edulcorada de una joven maltratada que alcanza la felicidad gracias a un hada madrina y un zapato de cristal, dista enormemente de sus orígenes reales.

Lejos de ser un cuento único, se trata de un entramado de leyendas que ha viajado por diversas culturas y épocas, acumulando pasajes oscuros, violentos y moralmente complejos que la versión moderna ha preferido ocultar.

Los orígenes más remotos se sitúan en la antigua Grecia y en la China del siglo IX. La versión griega, documentada por Estrabón en el siglo I antes de nuestra era, narra la historia de Ródope, una esclava tracia en Egipto a quien un águila robó una sandalia mientras se bañaba y la dejó caer en el regazo del faraón. Este, interpretando el suceso como una señal divina, ordenó buscar a su dueña y la convirtió en su esposa. A diferencia de las versiones posteriores, aquí no existen madrastra, maltrato familiar ni baile; se trata más bien de una leyenda de ascenso social guiada por la voluntad de los dioses.

Por su parte, la versión china de Yeh-Shen, recopilada durante la dinastía Tang, ya contiene la estructura completa del cuento moderno: una joven huérfana maltratada por su madrastra y su hermanastra, que solo tiene un amigo: un pez dorado al que cuida y alimenta. La cruel madrastra, furiosa por esa amistad, mata al pez y se lo come. La joven recoge los huesos y los guarda como un tesoro. Un día se aparece un anciano en la puerta de su casa y le dice que entierre los huesos bajo su cama y que le pida cualquier deseo, pues el pez era mágico. Al poco tiempo se celebraba un festival en el pueblo, la madrastra trata de impedir que Yeh-Shen asista, pero ella le pide ayuda a los huesos del pez asesinado y asiste al festival con un vestido encantador y unas zapatillas de seda bordadas en oro y plata que son una verdadera obra de arte.

Ante el peligro de ser reconocida por su familia adoptiva, la muchacha huye y pierde una zapatilla que un aldeano encuentra y se la entrega al emperador. Este, impresionado por la pequeñez del pie que calzara la zapatilla —cualidad muy apreciada en las mujeres de China en esa época—, la utiliza para encontrar a la joven y la hace su esposa principal. Esta versión llegó a Europa a través de la Ruta de la Seda.

Una vez en el viejo continente, el cuento fue transformado por tres autores fundamentales. El italiano Giambattista Basile, en 1634, escribió La Gatta Cenerentola, cuya protagonista, Zezolla, asesina a su primera madrastra por consejo de su institutriz, quien luego se convierte en su segunda madrastra y, conjuntamente con sus seis hermanastras, trata a Zezolla como una sirvienta, relegándola a la cocina, donde duerme sobre la ceniza del fogón.

El francés Charles Perrault, en 1697, introdujo los elementos más reconocibles hoy: el hada madrina, la calabaza y el zapato de cristal, suavizando considerablemente la trama.

Finalmente, los hermanos Grimm publicaron en 1812 Aschenputtel, la versión más cruenta de todas, donde la ayuda mágica proviene de un avellano crecido sobre la tumba de la madre; las hermanastras se mutilan los pies cortándose dedos y talones para intentar calzar el zapato —que en esta versión es de oro— y, al final, durante la boda de la muchacha, unas palomas les arrancan los ojos como castigo divino.

Como se puede apreciar, la historia de Cenicienta no es un relato fijo, sino un espejo de las preocupaciones, valores y temores de cada sociedad que la adoptó. Desde la voluntad divina griega y la pureza de corazón china hasta la astucia barroca italiana y la justicia implacable germánica, cada versión revela una faceta distinta de la condición humana. La versión de Disney, al eliminar toda la violencia y complejidad moral, convirtió un tapiz multicultural rico y perturbador en una fábula de sueños cumplidos, ocultando un pasado mucho más oscuro y fascinante de lo que la mayoría de los lectores imagina.


 


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